🥗 Salmorejo de Avena

Fuera de lo habitual de este blog, vamos a iniciarnos en el arte de la cocina, en esta primera «incursión» vamos a elaborar un Salmorejo adaptado para usar copos de avena en lugar de pan.

Esta alternativa no solo le aporta una textura increíblemente cremosa y suave, sino que también suma un extra de fibra y convierte el plato en una opción apta para celíacos (siempre que uses copos de avena certificados sin gluten) o para quienes buscan reducir los hidratos de carbono refinados del pan blanco.

Vamos a preparar todo para 5 personas, aquí los ingredientes:

  • Tomates maduros: 1,2 kg (tipo pera o de enrame, bien maduros y rojos para un buen color y sabor).
  • 1 Pimiento rojo: con esto potenciamos algo más el sabor
  • Copos de avena finos: 100 g (unos 20 g por persona; la avena fina se disuelve y emulsiona mucho mejor que la gruesa).
  • Ajo: 1 diente (o 4 si te gusta con un toque más picante/intenso).
  • Aceite de oliva virgen extra: 120 ml (aproximadamente medio vaso; es clave para emulsionar).
  • Vinagre de Jerez: 1 cucharada sopera (al gusto).
  • Sal: Al gusto (unos 10-12 g).
  • Agua fría: 50-100 ml (opcional, solo si ves que queda muy espeso, ya que la avena absorbe más líquido que el pan), dependiendo del agua que tengan los tomates, es posible que no nos haga falta.

👣 Paso a paso

  1. Hidratamos la avena (Paso clave)
    • Coloca los 100 g de copos de avena en un bol pequeño y los cubrimos con un poco de agua fría (o con parte del jugo de los tomates si lo prefieres) durante unos 5-10 minutos. Esto ablandará la avena y garantizará que no queden grumos ni texturas arenosas al triturar. Respecto al agua, yo usaré agua mineral, no del grifo.
      • NOTA: Los he hidratado con un poco del tomate triturado, y quedan mejor.
  2. Preparar los tomates
    • Lavamos muy bien los tomates. Los córtamos en cuartos y los colócamos directamente en el vaso de la procesadora, un robot de cocina potente o una Thermomix. (Nota: No es necesario pelarlos ni quitarles las pepitas si tu batidora es potente, ya que la avena y el triturado fino se encargarán de integrarlo todo, pero puedes pasarlo por el chino al final si buscas una finura de restaurante).
  3. Triturar la base
    • Añade al vaso el diente de ajo (pelado y sin germen) y la sal. Tritura a máxima potencia durante un minuto hasta que el tomate quede completamente líquido.
  4. Incorporar la avena y emulsionar
    • Escurrimos ligeramente el exceso de agua de los copos de avena si hubieran quedado encharcados y los añádimos al vaso junto con la cucharada de vinagre de Jerez. Volvemos a triturar a velocidad alta durante un par de minutos para que la avena se deshaga por completo y comience a ligar con el tomate.
  5. Añadir el aceite en hilo
    • Con la batidora funcionando a velocidad media-baja, añadimos el aceite de oliva virgen extra en un hilo fino y constante. Este proceso es idéntico al de una mayonesa: el movimiento y la grasa emulsionarán con el agua del tomate y la avena, logrando una textura densa, brillante y sedosa.
  6. Rectificar y enfriar
    • Prueba el punto de sal y de vinagre, ajustándolo a tu gusto. Introduce el salmorejo en la nevera en un recipiente hermético durante al menos 1-2 horas antes de servir. Al llevar avena, al enfriar espesará un punto más; si al sacarlo lo notas demasiado denso, puedes corregirlo añadiendo un chorrito de agua fría y removiendo con energía.
  7. Presentación:
    • Lo habitual es poner trozos de huevo duro y taquitos de jamón… al gusto

📊 Información nutricional (por cada 100 g de plato ya preparado y guarnecido):

  • Calorías: ~115 – 130 kcal
  • Hidratos de carbono: ~9 – 11 g
    • De los cuales, azúcares: ~2,8 – 3,8 g (procedentes principalmente de forma natural del tomate yel pimiento rojo)
  • Proteínas: ~4 – 5,5 g (gracias al aporte extra de la avena, el huevo y el jamón)
  • Grasas: ~7 – 9 g (la gran mayoría grasas saludables monoinsaturadas procedentes del AOVE)
  • Fibra:~2,0 – 2,8 g (incrementada ligeramente gracias a la fibra vegetal del pimiento y la avena)

💡 Notas a tener en cuenta:

  1. Menos picos de azúcar/glucosa: Al sustituir el pan blanco refinado por copos de avena, los hidratos de carbono son de absorción más lenta y van acompañados de una mayor cantidad de fibra soluble (betaglucanos), lo que mejora la saciedad y evita que los azúcares del tomate pasen tan rápido a sangre.
  2. El peso de los tropezones: El jamón y el huevo duro repartidos por la superficie elevan ligeramente la proteína total y aportan el contrapunto salado perfecto, equilibrando los macros de este entrante veraniego.

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